Mesa de centro con tablero de cristal: mantenimiento y efecto en la estancia
Una mesa de centro con tablero de cristal hace que la estancia parezca más abierta que una mesa con tablero macizo de madera o piedra. Al mismo tiempo, el cristal muestra cada contacto, cada película de polvo y cada cerco de agua. En vestíbulos de hotel, zonas de espera y salas de exposición se plantea por ello la cuestión de si la ligereza visual justifica el esfuerzo adicional de limpieza. La respuesta depende del uso, de la luz y de la construcción de la mesa. Para decidir conviene valorar con objetividad ambos aspectos antes de pedir un modelo.
Cómo cambia el cristal la estancia
Un tablero transparente deja a la vista la alfombra, el suelo y la base. Esto se aprecia sobre todo allí donde las Mesas de centro tienen una base tallada. Los grupos de asientos pequeños parecen menos recargados, porque la mesa apenas ocupa superficie a la vista. El cristal tintado o satinado resta parte de ese efecto, pero disimula mejor las huellas dactilares. Tenga en cuenta que a través del tablero también se ve todo lo que hay debajo: cables, bordes de alfombra o una balda con revistas pasan a formar parte de la imagen y deben estar ordenados en consecuencia.
Valorar con realismo el mantenimiento
En zonas de mucho uso, el cristal transparente debe limpiarse por lo general a diario, y en un vestíbulo incluso varias veces al día. Las huellas, los cercos de vasos y el polvo se notan de inmediato con luz lateral. Bastan un paño de microfibra y un limpiacristales que no deje marcas; los productos abrasivos, en cambio, provocan arañazos finos. También la cara inferior del tablero requiere atención, porque allí se acumula polvo que se ve desde arriba. Incluya este esfuerzo en el plan de limpieza antes de pedir varias mesas para un establecimiento. Los posavasos reducen los cercos, pero los clientes no los usan de forma fiable. Sobre suelos oscuros, además, el polvo del tablero se nota más que sobre suelos claros.
Seguridad y construcción
Para mesas de uso profesional es habitual el vidrio de seguridad, que al romperse se deshace en fragmentos romos en lugar de astillas cortantes. Pregunte al proveedor por el tipo de vidrio y el grosor del tablero; en mesas de centro son frecuentes entre unos ocho y doce milímetros. Los cantos pulidos o biselados son menos sensibles a los golpes y más agradables al tacto. También importa cómo descansa el tablero: encastrado en un marco o sobre puntos de apoyo antideslizantes no se desplaza cuando alguien se apoya. Los tableros simplemente colocados, sin sujeción, apenas resultan adecuados para espacios con tránsito de público.
Combinar cristal y base barroca
Quien amuebla con muebles barrocos recurre a menudo al cristal para realzar una base elaborada. Los marcos dorados o plateados con tallas quedan a la vista desde todos los lados bajo un tablero transparente. Compruebe que la base esté bien acabada también vista desde arriba, ya que los restos de cola o las zonas sin tratar no pueden ocultarse. Frente a sofás pesados con tapizado oscuro, el tablero de cristal sirve de contrapeso y hace que el conjunto parezca más ligero. En estancias con mucha luz natural conviene comprobar los reflejos in situ antes de fijar la ubicación. Una pieza de exposición o un tablero de muestra ayuda en esta valoración.
A juego: Sofás, Sillones, Vitrinas. Todo el surtido: muebles barrocos.
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