Mesa de comedor con pie central: espacio para las piernas en cada sitio

Mesa de comedor con pie central: espacio para las piernas en cada sitio

Mesa de comedor con pie central: espacio para las piernas en cada sitio

En las mesas de comedor con cuatro patas en las esquinas casi siempre alguien queda sentado frente a una pata, sobre todo cuando se añade una silla más. Un pie central, es decir, una columna o un pedestal bajo el tablero, resuelve este problema: el borde queda libre y las sillas pueden colocarse en cualquier punto. Quien elija mesas de comedor para restaurante, hotel o vivienda debería valorar, no obstante, también la estabilidad, la forma de la base y el tamaño del tablero, pues esta construcción tiene sus propias exigencias. Los apartados siguientes muestran en qué casos este tipo de construcción hace valer sus ventajas, dónde están sus límites y qué medidas conviene comprobar en el lugar previsto antes del pedido.

Por qué el pie central ofrece más espacio para las piernas

En una mesa con patas en las esquinas, la distancia entre ellas determina cuántas sillas caben en un lado. El pie central elimina esa limitación. En las mesas redondas todos se sientan en igualdad de condiciones y el número de plazas se adapta a cada ocasión. Como valor orientativo se calculan unos 60 centímetros de ancho por persona, algo más con sillas con reposabrazos. En hostelería es una ventaja práctica, porque grupos de distinto tamaño caben en la misma mesa sin que nadie tenga una pata entre las rodillas.

Estabilidad y tamaño del tablero

Toda la carga descansa en un punto central. Cuanto más sobresale el tablero, mayor es la palanca cuando alguien se apoya en el borde. La placa de base o los brazos del pie deben ser, por tanto, suficientemente anchos y pesados en relación con el tablero. Para tableros redondos de hasta unos 120 a 130 centímetros de diámetro suele bastar una columna. Los tableros más largos, ovalados o rectangulares, se apoyan por lo general en dos columnas o en un pedestal alargado. Los tableros pesados de mármol o madera maciza exigen una estructura inferior igualmente robusta.

Forma de la base y sitio para los pies

Espacio para las piernas no significa automáticamente espacio para los pies. Un pedestal ancho y plano o unos brazos muy salientes pueden quedar justo donde los comensales apoyan los pies. Compruebe por ello cuánto se retranquea la base respecto al borde de la mesa y qué altura alcanza sobre el suelo. En las mesas pequeñas este aspecto pesa más que en las grandes. Los muebles barrocos muestran con frecuencia columnas talladas con tres o cuatro patas curvadas; conviene fijarse en si esas patas terminan entre los asientos o justo delante. Los niveladores regulables compensan pequeñas irregularidades del suelo.

Uso en hostelería, hotel y vivienda

En el funcionamiento diario, el pie central facilita la limpieza, porque hay menos patas que estorben y las sillas se pueden introducir por completo bajo el tablero. Sin embargo, las mesas se unen peor en hileras largas cuando los tableros son redondos; los cuadrados son más flexibles en este sentido. Calcule alrededor de la mesa unos 80 a 100 centímetros hasta la pared o el mueble más próximo, para que los comensales puedan levantarse y el personal de servicio pueda pasar. En los modelos pesados conviene aclarar además si el tablero y el pie se entregan por separado y se montan in situ.

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