Silla sobre alfombra o suelo duro: elegir bien los deslizadores
Las sillas se retiran y se acercan muchas veces al día. Lo que hay bajo las patas determina los arañazos en el parqué, el ruido en el comedor y el esfuerzo necesario para moverlas. En la práctica, a menudo solo se presta atención a los deslizadores cuando el suelo ya muestra marcas. Sin embargo, con unas pocas consideraciones previas se puede aclarar qué deslizador conviene a cada pavimento y cómo debería fijarse a la pata de la silla. Así se evitan reparaciones posteriores en el suelo y en el mueble.
Suelo duro: blando contra duro
Sobre parqué, laminado, baldosas y piedra natural rige la regla básica de que el deslizador debe ser más blando que el suelo. El fieltro es aquí la opción habitual, porque desliza sin ruido y protege la superficie. No obstante, recoge arena y suciedad y actúa entonces como papel de lija si no se limpia o se sustituye con regularidad. Sobre baldosas con juntas anchas, el fieltro se desgasta antes. En estancias que se fregan con agua, procure que el fieltro no permanezca mojado de forma continua, ya que de lo contrario se despega o se endurece.
Alfombra: liso contra blando
Sobre moqueta y alfombras el principio se invierte. El fieltro frena: la silla solo se mueve con esfuerzo y se inclina al retirarla. Son adecuados los deslizadores lisos y duros de plástico o metal, con una superficie de apoyo lo más amplia y redondeada posible para que la pata no se hunda en el pelo. En alfombras de pelo largo, el desplazamiento sigue siendo difícil; un pelo corto y denso resulta mucho más práctico en el restaurante. Si una silla se apoya en parte sobre alfombra y en parte sobre suelo duro, en el borde surgen diferencias de altura que a la larga fuerzan las uniones encoladas de la estructura. La alfombra bajo una mesa de comedor debería ser, por tanto, suficientemente grande.
Fijación a la pata de la silla
Los deslizadores se pegan, se clavan, se atornillan o se encajan. Los fieltros autoadhesivos se colocan rápidamente, pero en uso profesional no suelen durar mucho. Los deslizadores atornillados o clavados quedan más firmes, aunque requieren una pata suficientemente robusta. Muchas Sillas de estilo clásico tienen patas curvadas que se estrechan hacia abajo; aquí la superficie de apoyo es pequeña y el deslizador debe ajustarse con precisión. Para patas inclinadas son recomendables los deslizadores articulados, que se asientan planos sobre el suelo. Compruebe si los deslizadores vienen montados de fábrica y si pueden sustituirse más adelante.
Mantenimiento y planificación en el establecimiento
Los deslizadores son piezas de desgaste. En restaurantes y salas de reuniones se recomienda una revisión visual periódica, por ejemplo durante la limpieza a fondo. Si falta un deslizador en una sola pata, la silla cojea y la madera o el metal desnudo deja marcas. Tenga disponibles deslizadores de repuesto adecuados en cantidad suficiente. Quien encargue muebles barrocos para un proyecto debería indicar el pavimento ya en la consulta, para que pueda tenerse en cuenta la versión adecuada. Si el pavimento cambia más adelante, por ejemplo de moqueta a parqué, hay que adaptar los deslizadores de todas las sillas. Prevea tiempo y material para ello.
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