Decoración en otoño: tonos cálidos con oro y madera oscura

Decoración en otoño: tonos cálidos con oro y madera oscura

Decoración en otoño: tonos cálidos con oro y madera oscura

Con el otoño cambia la luz: los días se acortan y las estancias se utilizan con más frecuencia con luz artificial. Los interiores con marcos dorados y madera oscura producen entonces un efecto distinto al del verano. Muchos establecimientos desean reflejar la estación sin modificar el mobiliario ni recargar el espacio. Esto se consigue con una selección meditada de colores, materiales y unos pocos objetos decorativos, tanto en el hotel como en el escaparate de un distribuidor. Las indicaciones siguientes ayudan en la planificación.

Tonos que recogen el oro y la madera

El oro y la madera oscura ya son colores cálidos. La decoración otoñal debería complementarlos, no competir con ellos. Resultan adecuados los tonos apagados como el rojo óxido, el ocre, el coñac, el burdeos y un verde oscuro. El naranja intenso junto al pan de oro resulta enseguida inquieto y solo debería emplearse en pequeñas cantidades. Limítese a dos o tres colores que se repitan en la estancia, por ejemplo en cojines, velas y jarrones. El crema y el blanco roto aportan calma entre ellos y evitan que el conjunto quede demasiado oscuro. Fijarse en las tapicerías y cortinas existentes ayuda en la elección.

Materiales y superficies

Además del color, el material determina el efecto. El terciopelo, la lana y los tejidos de trama gruesa absorben la luz y forman un contrapunto a los dorados brillantes. El latón, el bronce y el vidrio oscuro combinan con los tonos caoba y nogal. En la Decoración con materiales naturales como ramas, flores secas o piñas conviene apostar por pocos arreglos de mayor tamaño; muchas piezas pequeñas resultan enseguida desordenadas sobre muebles ornamentados. Procure proteger las superficies pulidas y chapadas con bases, para que jarrones y cuencos no dejen cercos ni arañazos. Las bases de fieltro o de piel son discretas y fáciles de sustituir.

La luz como parte de la decoración

En otoño, la iluminación decide cómo se perciben los colores. La luz blanca cálida hace que el oro brille con suavidad; la luz blanca fría lo vuelve duro y amarillento. Las lámparas de mesa y los apliques a la altura de los ojos son preferibles a un único plafón potente. Las velas forman parte de la estación, pero en un establecimiento exigen precaución: manténgalas alejadas de tejidos, flores secas y superficies lacadas, y respete las normas de protección contra incendios de su casa. Las velas LED son una alternativa sensata allí donde no puede vigilarse una llama abierta, por ejemplo en pasillos o escaparates. Las lámparas regulables facilitan la adaptación a la hora del día.

Puesta en práctica en el establecimiento

La decoración de temporada debería poder montarse y retirarse con poco esfuerzo. Han dado buen resultado los puntos fijos: la consola de la entrada, la repisa de la chimenea, el mostrador de recepción y algunas mesas. Ahí se decora; las demás superficies quedan libres. Quien presenta muebles barrocos en la tienda puede mostrar, con un conjunto ambientado en otoño, el efecto de las piezas en un espacio amueblado. Tras la temporada, guarde los objetos protegidos del polvo y etiquetados; así, al año siguiente dispondrá de un equipamiento básico coordinado que solo habrá que completar. Así, el esfuerzo para el personal se mantiene razonable.

A juego: Espejos, Consolas, Vitrinas. Todo el surtido: muebles barrocos.

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