Cama en la habitación de invitados: un equipamiento robusto para usuarios cambiantes
Una cama en la habitación de invitados se usa de forma distinta a la cama propia en casa. Los usuarios cambian, tienen pesos y costumbres diferentes y no siempre tratan el mueble con cuidado. En pensiones, apartamentos turísticos y hoteles pequeños se suman los cambios de ropa de cama y las limpiezas frecuentes. Quien equipa la habitación debería decidir, por tanto, menos por la primera impresión que por lo que la cama tendrá que soportar durante años de funcionamiento. Los puntos siguientes ayudan en la elección y en la planificación de la habitación.
Estructura y uniones
La carga recae primero en la estructura. En las Camas para huéspedes que se van alternando, fíjese en un bastidor estable de madera maciza o de tablero resistente y en herrajes atornillados que puedan reapretarse. Las uniones de simple encaje se aflojan antes cuando alguien se sienta a menudo en el borde de la cama. Un travesaño central con una pata de apoyo adicional descarga el somier de láminas a partir de unos 160 centímetros de ancho. Compruebe tras las primeras semanas si hay que reapretar tornillos e incluya esta revisión en el control periódico de las habitaciones. Los crujidos suelen ser la primera señal de que una unión se ha soltado.
Cabecero y tapizado
En la habitación de invitados el cabecero se utiliza como respaldo, por ejemplo al leer o ver la televisión. Los cabeceros acolchados son cómodos, pero absorben los productos para el cabello y la grasa de la piel. Elija por ello tejidos de trama densa, piel sintética o cuero que puedan limpiarse con un paño húmedo, y tonos más bien medios u oscuros. Quien utilice muebles barrocos con marco tallado y dorado debe tener en cuenta que los ornamentos acumulan polvo y exigen más tiempo de limpieza. El capitoné tiene un aspecto cuidado, pero en los huecos se deposita la suciedad. Las superficies acolchadas lisas con marco tallado son un término medio practicable.
Colchón, somier y fundas protectoras
Como no conoce las preferencias de los huéspedes, un colchón de firmeza media suele ser la elección más segura. Una altura de la superficie de descanso de unos 50 a 60 centímetros facilita a los huéspedes mayores levantarse. Es imprescindible un protector de colchón lavable e impermeable, que se revisa en cada cambio de huésped y se sustituye si es necesario. Tenga al menos uno de repuesto por cama. Un somier con elementos fijos en lugar de regulables tiene menos piezas que puedan desajustarse o romperse. En las camas dobles, dos colchones separados son más fáciles de voltear y de sustituir que uno grande.
Planificar el entorno y la limpieza
Una cama robusta sirve de poco si el entorno dificulta el trabajo. Prevea en ambos lados largos un paso de unos 60 centímetros para poder hacer la cama sin desplazarla. Unas patas con una altura libre de unos 15 centímetros permiten pasar la aspiradora por debajo; como alternativa, un zócalo cierra la base hasta el suelo, de modo que debajo no se acumule nada. Una protección de pared detrás del cabecero evita las marcas de roce. Determine además dónde dejan los huéspedes la maleta; de lo contrario acaba en el borde de la cama y daña el tapizado y la estructura.
A juego: Bancos, Consolas, Espejos. Todo el surtido: muebles barrocos.
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