Butacas en el salón: dónde colocarlas para que se utilicen

Butacas en el salón: dónde colocarlas para que se utilicen

Butacas en el salón: dónde colocarlas para que se utilicen realmente

Muchos salones tienen una butaca que apenas se utiliza. Está junto a la pared, resulta decorativa, pero nadie se sienta en ella. El problema rara vez reside en el mueble en sí, sino en su posición en la estancia. Una butaca solo se convierte en asiento preferido cuando su colocación invita a permanecer y se integra funcionalmente en el día a día.

La butaca necesita un vis a vis

Una butaca solitaria junto a la pared parece un mueble de sala de espera. Las personas buscan instintivamente posiciones que permitan la comunicación o al menos indiquen una dirección visual. Coloque la butaca de modo que forme parte de un grupo de asientos: en ángulo respecto al sofá, con vista a la mesa de centro o a una chimenea. La disposición debe formar un triángulo o rectángulo abierto, en el que las superficies de asiento estén orientadas entre sí. Incluso cuando esté solo en la estancia, esta configuración resulta más acogedora que una posición aislada.

La distancia y la accesibilidad determinan el uso

Una butaca que está demasiado alejada de la actividad permanece sin usar. La distancia ideal a otros muebles de asiento es de aproximadamente metro y medio a dos metros: lo suficientemente cerca para conversar sin alzar la voz, lo suficientemente lejos para tener libertad de movimiento. También es importante la accesibilidad a mesas de centro o auxiliares. Quien puede dejar su vaso o un libro sin levantarse, permanece sentado. Compruebe si puede alcanzar cómodamente hacia delante desde la butaca.

La luz y las vistas crean calidad de estancia

Una butaca se utiliza preferentemente cuando recibe luz natural sin que el sol deslumbre. Una posición lateral a la ventana suele ser ideal: tiene luz diurna para leer, pero sin efecto molesto de contraluz. La vista también desempeña un papel. Una butaca con vistas al jardín, la calle o simplemente hacia el interior de la estancia se elige con más frecuencia que una orientada hacia una pared vacía. La dirección visual debe darle la sensación de participar en lo que ocurre, no de estar excluido.

La proximidad funcional aumenta el atractivo

Considere para qué se utilizará realmente la butaca: para leer, para conversar, para ver la televisión, para pausas breves. De ello depende el entorno. En butacas que sirven como lugar de lectura, debe haber una lámpara de pie o aplique al alcance. Para ver la televisión, la butaca debe tener un ángulo favorable respecto a la pantalla, sin que tenga que girar la cabeza. Una mesa auxiliar para bebidas o el mando a distancia hace que el lugar sea utilizable de forma autónoma.

Considerar el tamaño y las proporciones de la estancia

En estancias pequeñas, una butaca no puede colocarse arbitrariamente sin bloquear pasos. Aquí se recomienda un rincón que adquiera una función gracias a la butaca, en lugar de ser simplemente espacio residual. Es importante mantener una distancia mínima de aproximadamente medio metro a paredes u otros muebles, para que la butaca no parezca aprisionada. En estancias grandes, por el contrario, no debe alejar demasiado la butaca de otros muebles. Las posiciones exentas solo funcionan si quedan delimitadas espacialmente mediante una alfombra o una lámpara, formando así una zona propia.

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