Utilizar correctamente el espacio de almacén: apilar, proteger, localizar
Quien gestiona salas de eventos o cambia estacionalmente entre diferentes tipos de mobiliario conoce el problema: los muebles tienen que ir a algún sitio cuando no se están utilizando. No se trata solo de espacio, sino también de orden y estado. Los muebles mal almacenados sufren daños, los almacenes bien organizados ahorran tiempo y disgustos. El método adecuado depende de la frecuencia con la que reorganice y del espacio del que disponga.
Los modelos apilables facilitan considerablemente el almacenamiento
No todos los muebles se pueden apilar sin problemas. Los modelos con patas rectas y travesaños estables se apilan mejor que aquellos con formas curvas o tapizados delicados. Asegúrese de que las superficies de apoyo sean planas y de que no sobresalgan herrajes o adornos que ejerzan presión sobre las piezas inferiores. Al seleccionar Sillas para eventos, debería considerar ya cómo se almacenarán posteriormente. Las alturas de apilamiento de seis a ocho unidades suelen ser seguras, más allá de eso se vuelve inestable.
Protección contra el polvo y la carga mecánica
El almacenamiento abierto significa acumulación de polvo, especialmente en tapizados y rendijas. Las lonas de material transpirable protegen sin retener humedad. El plástico no es adecuado porque puede formarse agua de condensación debajo. Coloque entre los muebles apilados alfombrillas de fieltro finas o capas de cartón para evitar marcas de presión en los tapizados y arañazos en las superficies de madera. Especialmente en Sillones con tapizado elaborado merece la pena este esfuerzo, porque las reparaciones son más caras que las medidas preventivas.
El etiquetado ahorra tiempo de búsqueda
Un sistema de identificación bien pensado marca la diferencia entre una búsqueda frenética y un trabajo tranquilo. Pegue etiquetas de colores en la parte inferior o utilice colgantes rotulables. Ordene por finalidad de uso, color o sala. Una lista sencilla en la puerta del almacén muestra dónde están los muebles. Parece trivial, pero en la práctica ahorra mucho tiempo cuando hay que reorganizar a corto plazo.
Mantener bajo control las condiciones climáticas
La madera trabaja, los tapizados absorben humedad. No almacene directamente junto a paredes exteriores o bajo techos con goteras. El aire de calefacción demasiado seco hace que la madera se agriete, los sótanos demasiado húmedos favorecen el moho y las manchas de humedad. Una humedad relativa del aire entre el cuarenta y el sesenta por ciento es ideal. Ventile regularmente, pero evite las corrientes de aire directamente sobre los muebles. Controle el estado al menos cada pocos meses, especialmente después de periodos de almacenamiento prolongados.
Tener en cuenta la accesibilidad
Coloque las piezas que se necesitan con frecuencia delante, las que se usan raramente detrás. Deje los pasillos lo suficientemente anchos como para sacar los muebles sin tener que reorganizar todo. Las piezas pesadas van abajo, las ligeras arriba. Planifique la disposición de manera que no tenga que pasar medio día reorganizando cada vez que necesite una pieza determinada. Una buena organización del almacén no es un lujo, sino que ahorra tiempo de trabajo y cuida los muebles.
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